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Cuando María Brown estaba lista para darse por vencida, la facultad y el personal del Cuyamaca College se negaron a perder la fe en ella. Brown, de 26 años, se transferirá a la Universidad Estatal de San Diego este otoño con un Título de Asociado en Artes para Transferencia (AA-T) en sociología.

Brown creció sin apoyo familiar. Pasó la mayor parte de su infancia sin hogar o en la prisión de menores, y dio a luz a su primer hijo cuando tenía 16 años. Brown empezó sus estudios en Cuyamaca en junio de 2008, donde conoció a un grupo de personas quienes se dedicaron a ayudarla.

Su situación afectó su promedio de calificaciones y una visita a la oficina de consejería en 2012 cambió su vida para bien, de acuedo a ella. Ella estaba tomando clases para convertirse en asistente legal, pero la mayor parte de los cursos se llevaban a cabo por la noche y con tres niños pequeños eso ya no era una opción. El consejero le contó sobre el nuevo programa de Título de Asociado para Transferencia (ADT) que garantiza a los estudiantes un lugar en la Universidad Estatal de California en esa disciplina como estudiante de tercer año. Como ya había cursado muchos de los prerrequisitos, se le explicó a Brown que si tomaba tres clases de sociología podría graduarse con un AA-T en sociología y solicitar la admisión a San Diego State a tiempo para el semestre de otoño de 2013.

"Me dijeron que tenía dos opciones", recordó Brown. "Elegir el programa ADT o continuar haciéndolo a mi manera y seguir rebotando de un lado a otro. Así que cambié mi carrera a sociología y pronto aprendí que la sociología me era muy fácil y natural. Era casi como si no tuviera que leer el libro porque yo era ese libro. Yo viví ese libro". Como una joven que formó parte de hogares de crianza, Brown dijo que estaba llena de rabia y tenía baja autoestima.

"Finalmente, puedo pararme aquí y decir 'me voy a graduar', y no podría haberlo hecho sin el apoyo de los miembros del personal de Cuyamaca", dijo. "Es ese tipo de apoyo que me mantuvo en pie. Fue el hecho de que alguien creyó en mí y me enseñó que yo era mejor de lo que pensé que era".

"Fue un proceso largo", dijo. "El personal dedicó mucho tiempo y esfuerzo más allá de lo que tenían que hacer para mostrarme cómo ser estudiante y superar los obstáculos". Brown tuvo dos hijos más mientras asistía a Cuyamaca y abandonó la escuela después de sus nacimientos. Incluso cuando ya no estaba asistiendo al colegio, los miembros del personal de Cuyamaca todavía la visitaban.

"Cuando dejé el colegio, vinieron a buscarme", dijo Brown. "Querían que supiera que me apoyaban y nunca se dieron por vencidos". Me dijeron, 'No te rindas. Vuelve. Tú vales la pena.'"

Brown asistió a Cuyamaca con la Subvención Promesa de Colegios de California (anteriormente conocida como la Exención de cuotas de inscripción de la Junta de Gobernadores) (BOG, por sus siglas en inglés) y recibirá una beca de la Universidad Estatal que cubrirá su matrícula en San Diego State. El dinero sigue estando escaso, dijo, pero si la suerte y la determinación se midieran en dólares, Brown sería rica.

Desde esa trascendental reunión en la oficina de consejería de Cuyamaca, Brown ha estado platicando con todo el mundo sobre los beneficios del nuevo programa ADT. Ella tenía un título de asociado que nadie le puede quitar. Brown dijo que está escribiendo un libro sobre sus experiencias y que su objetivo es graduarse de la facultad de derecho y convertirse en abogada de derecho familiar. Sus títulos de sociología contribuirán en gran medida a apoyar ese objetivo.

"Quiero ayudar a jóvenes como yo que necesitan ayuda", dijo. "Puedo levantarme y ser esa voz que nunca tuve. Es un milagro que lo haya logrado. Pero estoy decidida a superar las expectativas".